Neurodidáctica

Neurodidáctica, tecnología y reflexiones compartidas


Hace unos días asistí a un debate abierto sobre ciertas tendencias en educación (neurodidáctica, pensamiento computacional, nuevas metodologías, etc.) que están por venir. En este debate, escuché como varias personas hablaban sin parar sobre la «optimización» de la educación de alumnos y alumnas dando importancia a la tecnología por encima de los propios intereses y necesidades de los y las estudiantes. Este discurso daba a entender de forma más o menos indirecta, que nuestro alumnado no llegaría a ninguna parte sin la tecnología. Tendréis que permitirme que dude de esta afirmación y puntualice, ya que me parece bastante curioso como profesionales que llevaban trabajando por mejorar en su trabajo podían perder el foco de su labor: los alumnos y alumnas. Y es que la tecnología en sí no puede ni  debe ser el fin sino el medio para el aprendizaje.

Pensando en que el alumnado debe ser siempre el centro de atención en el aula por encima de la tecnología sin propósito (hablaré de esto en el próximo post), me llevó a pensar en una tendencia educativa que intenta centrar su atención en la optimización del proceso de enseñanza partiendo desde la raíz de los participantes: su cerebro. Dicha disciplina no es otra que la neurodidáctica que promueve la mejora de todo el proceso de enseñanza relacionando la educación directamente con las ciencias que se ocupan del estudio del cerebro y, en concreto, del desarrollo neurológico. Además de todo esto, la neurodidáctica también presta atención a ciertos trastornos de aprendizaje asociados al cerebro, como la dislexia o los trastornos  específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL), por lo que los avances en este campo beneficiarían a un espectro más amplio de alumnos y alumnos.

Idea

¿En qué consiste la neurodidáctica?

La neurodidáctica, o neuroeducación como también se la conoce, aboga por métodos de enseñanza completamente diferentes a lo que consideramos «tradicional». Algunos de ellos, flipped classroom, aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, etc., se abren paso poco a poco en las instituciones educativas, demostrando que el interés existe y que la neurodidáctica entra de lleno en el mundo de las ciencias de la educación.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que la neurodidáctica también tiene sus detractores. En este caso, hay quién argumenta que la neurodidáctica parte de conceptos como el de las Inteligencias Múltiples, que algunos profesionales, como Jesús C. Guillén en su libro Neuromitos, trata de desmontar. También hay voces que argumentan que ligar el desarrollo de la educación al estudio del cerebro puede obviar las características sociales dentro del proceso de aprendizaje a pesar de que se utilicen métodos cooperativos de enseñanza.

En cualquier caso, queda un camino bastante largo en este campo para poder ser aplicable y asequible dentro de contextos educativos del día a día, donde se presentan muchos más desafíos de por sí. Y quizás la tecnología pueda ayudar en estos entornos, pero lo que esta claro es que el cambio viene, antes que nada, de las personas involucradas en todo el proceso de enseñanza, desde el profesorado al alumnado pasando por las familias y la comunidad.

Un cordial saludo,

Antonio Márquez.

Antonio Márquez

Maestro en Educación Musical, máster en "Orientación y Evaluación SocioEducativas" y doctorando en Educación en la línea de investigación "Las Tecnologías de la Información y Comunicación en los Ámbitos Educativos", haciendo hincapié en el uso de los recursos tecnológicos para la atención a la diversidad.

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Antonio Márquez

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Profesional de la educación con experiencia en todos los niveles educativos, en contextos formales, no formales e informales, y apasionado de las tecnologías aplicadas a los procesos de enseñanza/aprendizaje.

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